Un caballero debajo de un bombín y embutido en una gabardina. Una voz canalla, desgarrada, profunda. Un talento nato para las letras, que forman palabras que juegan entre ellas a cantar canciones. Más que un músico, un artista. Pongamos que hablo de Sabina.

Hace una semana, concretamente el día 15 de diciembre, el maestro Sabina se encontraba en un Palacio de Deportes de Madrid hasta arriba de gente disfrutando, como él mismo dijo, de volver a los madriles. Y Depelotis estuvo allí ![]()
Por desgracia sin cámara para demostrarlo y sin apenas tiempo para escribir una crítica decente hasta hoy (la vida de un estudiante en exámenes es de todo menos organizada).
El concierto de Madrid puede que fuera uno de los últimos de este grande de la música española (si no el penúltimo, ya que el 17 estuvo en Barcelona) ya que, para ser sinceros, está bastante mayor; aunque esto no ha conseguido impedir que se siga emocionando sobre el escenario, que utilice sus sonetos canallas ya sea para presentar a su banda, una canción (“Nos sobran los motivos” siempre ha ido precedida de un soneto típico Joaquiniano) o simplemente porque le apetece demostrar que es un genio de la palabra.
Aunque clásicos como “Nos sobran los motivos”, “Nos dieron las 10 y las 11″ o “Calle melancolía” no podían faltar, el concierto se centró básicamente en su último disco, “Vinagre y rosas”, (Escúchalo en spotify haciendo click aquí) en el que aparecen dos macarras de barrio llenos de rock como son Pereza para cantar con él una canción que muchos habréis escuchado ya llamada “Tiramisú de limón”. No me lo podía creer cuando aparecieron para cantarla en directo con Sabina
Como no podía ser de otra manera, fue un concierto tranquilo, centrado en la música más que en el espectáculo; pero no viene mal dejar de saltar de vez en cuando. Os dejo un vídeo que un aficionado colgó en youtube.

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k caxondo con lo del alcorcon no? ja.. ja.. ja.., la cancion esta guay =D