Esta semana se estrenan Avatar, Donde viven los monstruos, Singularidades de una chica rubia y Toda la culpa es de mi madre.

Tengo que comenzar primero por las dos últimas. Singularidades de una chica rubia es una película pequeña sin mucha publicidad y que pasa fácilmente desapercibida pero como curiosidad debo citar que el señor Manoel de Oliveira (director) ahí sigue dando leña a sus películas con 101 años.

Toda la culpa es de mi madre cuenta con la colaboración de una actriz clásica como es Charlotte Rampling. Esta gran actriz forma parte de la retina de muchos espectadores entrados en años ya (todo hay que decirlo) y de algún otro cinéfilo, en películas maravillosas como Veredicto Final con Paul Newman y, quizá, la escena fetichista por excelencia, la nazi semi-desnuda bailando, cantando, sobándose los pechos y follándose con la mirada a todos los nazis del bar en Portero de Noche.

Pero sin duda los grandes estrenos de la semana, y posiblemente del mes, son Donde viven los monstruos y Avatar. La primera es una película mágica que cuenta la historia de un niño que huye de su casa, tras enfadarse con su madre y con el mundo en general, a un mundo de fantasía habitado por criaturas enormes y peludas (monstruos) en donde él es el rey de todos ellos y hacen lo que él quiere. Se trata de una película enormemente alabada por la crítica y una de las películas más sentimentales y mejor hechas de todo el año con seguridad.
Spike Jonze dirige esta película después de cosas tan raras (y tan perfectas) como las imprescindibles Cómo ser John Malkovich y Adaptation (El ladrón de orquídeas). Participan actores como Katherine Keener, Chris Cooper y Mark Ruffalo y otros grandes poniendo la voz a los “monstruos” como James Gandolfini (Los Soprano), Forest Whitaker (El Último Rey de Escocia) y Paul Dano (Pozos de Ambición).
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Pero la película de la que ya se ha oido mucho pero aún más se va a oir es Avatar. La vuelta al gran cine del gran James Cameron, con un presupuesto inimaginable, únicamente comparable a la fantasía de la propia película, de 230 millones de dólares y que trae consigo una supuesta “revolución en el cine”. No me gusta esa expresión porque no significa nada por sí misma.
James Cameron no pretende malgastar todos lo recursos que tiene a su alcance sino que los trata todos para el fin perfecto: la historia (el guión). Los efectos especiales no son el fin, son un medio para desarrollar la historia. Esto es lo que ha hecho que la película pase de ser una basura deshechable hecha on croma verde y muchos trabajadores a ser una prometedora película, una de las más queridas por la crítica y una de las mayores promesas de cara a romper todas las estadísticas (tanto de recaudación como de premios). Porque la película, según muchos críticos (y cada vez más), es una grandísima obra de arte, fuera ya de los efectos especiales; más o menos lo que le pasó a Titanic, que uno no llora a lágrima tendida toda la película solamente por los efectos especiales.
De momento, Avatar ha ganado el premio de Mejor Película de la crítica online de Nueva York y ha conseguido 4 nominaciones a los Globos de Oro, 4 grandes (película, director, música y canción), lo que significa que Avatar este año entra a por todas.
Avatar propone un mundo nuevo, la historia de un mundo desconocido habitado por los Na’vi con unos muy sutiles diseños biológicos como son los avatares para introducirte en un cuerpo de un Na’vi. La película promete mucho.
“Ladies and gentleman, we are on PANDORA”.

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Avatar es la película del año, tengo que ir a verla en navidades
aver si william nos invita =P, k seguro k es un peliculon! gracias willy jaja
AVATAR!!
es la clave xDD
jajajaja pues abra ke verla si!!!